PASTEURIZACIÓN Y HOMOGENEIZACIÓN para eliminar los microbios

Con el proceso de pasteurización, la temperatura de la leche se eleva a 72 ºC y se mantiene así durante 3 o 4 segundos, a fin de destruir los microbios patógenos pero sin alterar prácticamente el valor nutritivo del producto.
Lo que se pretende mediante el proceso de homogeneización es conseguir la disolución de las grasas, que por sí mismas no podrían disolverse bien.
Para ello se necesita una tracción mecánica muy fuerte que rompe los glóbulos de grasa en diminutas partículas; estas últimas, así, pueden permanecer en suspensión y quedan distribuidas uniformemente en el líquido en el que están disueltas. Este tratamiento sirve también para las proteínas.
